jueves, 3 de mayo de 2007

Teoría del Mal parte 11: Pendejo

Esta es de las chidas, escrita el 3 de mayo de 2007


Hola, que tal, mi nombre es Alejandro… y soy el amable escritor de esta, su Teoría del Mal, seguramente me conocen como el buen Ushi, pero bueno, solo soy uno de… digamos un grupo, hoy me dirijo a ustedes con un poco de pena en mis pensamientos, ya que el pedo de FREEMAN no deja la etapa de próximamente y la mera neta ya quiero que salga, aunque a decir verdad y después de un chequeo medico al proyecto… nos hemos dado cuenta de que aun queda un gran camino por recorrer (esto no significa que haya muerto, significa que aun falta y pues va a tomar un tiempo).

Pasando a otros asuntos no tan tristes, mas bien deplorables, he andado viendo todo el rollo antiaborto que se ha dado en nuestro país (pensaba escribir al respecto, pero creo que ya esta pasado de moda) y en realidad me he estado dando cuenta de cuan pendejos somos, y por eso el nombre de esta entrega.

Teoría del Mal

Parte 11: PENDEJO

Bueno, en esta entrega, he decidido utilizar un aparato que me permite mantener fuera de esto a los invitados no deseados, entiéndase el BetOrlando, el hipotético lector e incluso el buen Rulo (quien en la última entrega perdió las cabras) para llevar el discurso anti-pendejez con mas calma y sin tantas interrupciones.

Bueno, ayer caminaba por las calles de Polanco y me quedé perdido en una platica ajena (a veces me pasa… lo siento) cuando desperté, puse mi cerebro a funcionar un poco y me dije a mi mismo: "ps con razón este pinche país no avanza". La platica en realidad no fue tan reveladora, lo que me ayudó a recordar los viejos tiempos de la conquista fue la manera en que uno de los sujetos de la conversación contestó al escuchar su nombre, una palabra que todos hemos usado, y que nos define como lo que aun hoy en día somos, unos pinches esclavos pendejos.

Mande.

Algunos seguramente dirán "no mames Ushi, son modales, los enseñan en la primaria, si alguien te habla, tu de manera muy cortes respondes: mande". Nada mas cierto, en la primaria (y probablemente desde mucho antes) nos enseñan a ser unos pendejos excelentes, ¿porque?, ¿cuál es mi punto? Muy sencillo, piensen un minuto de donde viene la palabra mande… ¿ya lo tienen?, bueno, en caso de que aun no lo tengan, es una conjugación del verbo mandar (si, como mandar a la verga), entonces mande es en realidad una manera un tanto acortada para decir "Usted mande".

Tal vez a estas alturas haya quienes piensan "¿y eso que?" y precisamente es por ellos que he bautizado esta entrega así. Bien, ¿cual es mi pedo con el decir mande? Sencillo, no soy un pendejo que esta a disposición de cualquier idiota al que se le ocurra llamarme por mi nombre, mucho menos estoy dispuesto a cumplir con sus "mandas" (entiéndase ordenes). Lo peor de todo es que se nos enseña esto desde chiquitos y si nos negamos a decir "mande", nos tachan de maleducados, malcriados y chinaderas por el estilo, que suelen llevar al chamaquito que no entiende bien que pedo, a decir "mande" sin quejarse por el resto de su vida, sin siquiera entender bien porque lo dice.

Pero, ¿de donde viene el "mande"?, ¿porque nos hemos adecuado a decirlo cada vez que alguien nos llama? Pues todo mis estimados lectores, viene de la historia, no se si se hayan enterado, o si lo hayan visto en las noticias, pero por allá del año 1521, México Tenochtitlán fue conquistada por unos güeyes güeritos, de ojo claro y de barbas pronunciadas, conocidos como los españolotes jijos del culo (bueno… eso ya fue mas creación personal por un inminente ardor de cola), bueno después de que estos monigotes se adentraran a nuestras tierras y nos infectaran con sus enfermedades, nos hicieron algo así como… sus esclavos.

Por lo tanto cuando un español se dirigía a un mexicano, el ultimo debía contestar "Usted mande mi señor", porque el español era prácticamente el dueño del mexicano, bien… ¿aun tienen ganas de decir "mande"? Al menos a mi se me quitaron hace ya mucho tiempo.

Un dato que les puede parecer extraño, es que la única región del mundo en el que cuando a alguien se le llama, esa persona contesta "mande" (en cualquiera de sus variantes de diferentes idiomas) es la zona conquistada por los españoles, en España por ejemplo, contestar un simple "que" no es mal visto para nada, y nosotros… bueno… hemos sido educados para pensar que la única razón por la cual alguien puede llamarnos es para darnos una orden, ¡que pendejos!

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